Viena, Austria a 28 de abril de 2015

El pasado sábado 25 de abril de 2015, el Colectivo Acción Solidaria con México-Austria celebró la segunda de una serie de conferencias destinadas a informar, concientizar y organizar no sólo a la comunidad mexicana y latinoamericana en Viena sino a todos aquellos interesados en la exigencia por el respeto mundial a los derechos humanos, sobre los avances y retrocesos en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 en Ayotzinapa, Iguala, México. En sus inicios el ciclo de conferencias “Ayotzinapa y el despertar de México“ no sabía que en el segundo de sus eventos se honraría con formar parte de un movimiento no sólo de concientización a nivel local sino de una lucha global encabezada justamente por aquellos, por quienes clamamos justicia.

A la par con la organización de nuestros eventos, recibimos noticias de la formación incipiente de una red europea para apoyar el caso de violación a los derechos humanos en Ayotzinapa Iguala, y con ello, toda la historia sistemática de violaciones, abusos y violencia en México y en la que se inscribe aquel doloroso evento. La formación de esa red nos trajo, al Colectivo en Viena la esperanza de saber que somos muchos, en muchos países, ciudades y de todas la nacionalidades quienes estamos dispuestos a organizarnos y a solidarizarnos con nuestr@s herman@s mexican@s, de Ayotzinapa o de Chiapas, de Atenco o de Juárez. Así, empezó la organización de la Eurocaravana 43, encabezada por Omar García, Román activista miembro de la ONG Tlachinollan y don Eleucadio, padre de Mauricio Ortega Valerio, uno de los estudiantes desaparecidos durante aquella noche oscura que enterró las 43 semillas de la esperanza de Ayotzinapa.

Estos guerrerenses y guerreros son la caras que la comisión de Ayotzinapa envió a recorrer 12 ciudades de Europa para traer al otro lado del Atlántico un mensaje claro: “México no se cambia llorando, se cambia luchando“. Al mismo tiempo hay una comisión de movilización en caravana por los Estados Unidos y se está planeando la caravana del Cono sur, que habrá de llevar el mensaje de paz y lucha a América Latina.

A pesar del dolor que se adivina en la mirada determinada de Omar, tras sus lentes de armazón ligero que no le acomodan pero que ayudan a aminorar la pérdida del 60% de visión en uno de los ojos a causa de la golpiza que le propinaron los militares en México -en ese intento posterior por entrar a las instalaciones del puesto militar- se revela en cada una de sus frases el don de la palabra, el corazón que late al ritmo acelerado de su digna rabia. Se presienten el enojo y el recuerdo mordaz transformados en voluntad de cambio. Se adivina también su corta edad, con 26 años, Omar toca la guitarra y compone hermosas canciones unas de amor otras de lucha social, y sí, le gusta repetir que él no está pa’complacer ni pa’ ser diplomático, nunca ha sido lo mío –Dice-.

Omar se le arrebató su vida como la conocía y se decidió usarla para hacer historia contra el olvido.

-Te sabes esa? La de Caifanes, -guitarra en mano, pregunta-

Antes de que nos olviden

Haremos historia

No andaremos de rodillas

El alma no tiene la culpa…

-La reescribí-

Antes de que nos desaparezcan…

rasgaremos paredes, y buscaremos restos,

no importa así fue nuestra vida…

Don Eleucadio y Omar son las caras de los sobrevivientes que aún antes del día de su desgracia habían abandonado el lugar de la víctima, del objeto de las violaciones, para convertirse en sujetos de cambio, en luchadores incansables que nos recuerdan que su lucha sólo puede ser ganada colectivamente, con apoyo de todos aquellos a quienes nos lloró el alma cuando vimos los periódicos y las noticias. De todos aquellos a quienes no nos es indiferente el dolor de los que les tocó ser el depositorio de la corrupción la avaricia y deshumanización de los gobiernos. De aquellos que desde el lugar donde nos encontremos y la posición de privilegio, o no, con la que contemos nos siguen punzando las vidas no lloradas, los sistemas rotos, las manipulaciones del poder y el desprecio por la vida humana. Luchadores que toman la palabra en sus manos pero también agarran bien fuerte sus derechos, pues “los derechos no se piden, se toman y se ejercen“ –nos dice Román.

Las manos campesinas de don Eleucadio permanecen tranquilas durante toda la charla. Su mirada triste y un poco ausente, de pronto su voz tenaz que se alzó como un tzenzontle al terminar la conferencia “Ayoooootziiiii Viveeeeee! La Lucha siiiiigue!“

AYOOOOTZI VIVEEEE VIVEEEE, LA LUCHA SIGUE SIGUEEEE!

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